
Aunque esas dos palabras juntas puedan aparecer antitéticas, lo cierto es que los pueblos barbaros han sido más que determinantes en la historia de las universalmente reconocidas como grandes civilizaciones.
Las acciones de algún gran imperio actual serían mucho más calificables de bárbaras que las de aquellas tribus, pequeños países o simple grupos de humanos trashumantes que hicieron de intermediarios necesarios en los destinos no manifiestos de todas las civilizaciones humanas.
Los célebres frescos de la tumba real de Kazanlak, en el centro de Bulgaria, muestra hasta qué punto los tracios habían hecho suyo el modo de vida de los griegos y los romanos.
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